El alquiler de vivienda aumenta la creciente brecha entre ricos y pobres

¿Alquilar o comprar? Este es el eterno debate sobre la vivienda. El último estudio del National Association of Realtors de EEUU, señala que el aumento de arrendatarios (personas que alquilan una vivienda) están intensificando la brecha entre ricos y pobres. Parece que la vivienda es uno de los activos cuyo valor crece con más fuerza a largo plazo.

Según publica la CNBC, la Gran Recesión ha obligado a muchos estadounidenses a vender o entregar al bancos sus viviendas. Estas familias, ante la imposibilidad de acceder de nuevo a un crédito, han optado por el alquiler. Esta decisión ha sido uno de los factores que ha incrementado la brecha entre ricos y pobres. Y es que desde el año 2012, el precio de la vivienda ha comenzado a subir con fuerza en EEUU.

Evolución del precio de la vivienda. El 100 es el pico de precio de 2007

Mientras que los propietarios de vivienda están ‘disfrutando’ del aumento de precio de este activo inmobiliario, las familias que viven de alquiler no cuentan con ese activo. La riqueza de las familias con vivienda en propiedad aumenta, mientras que las familias sin bienes inmobiliarios en propiedad mantienen casi constante su riqueza.

Lawrence Yun, economista jefe de Realtor, cree que “la vivienda en propiedad juega un papel destacado en la economía de EEUU. Además, la vivienda ha sido la fuente principal de acumulación de riqueza de la clase media. Desafortunadamente, debido al funcionamiento del mercado laboral durante el periodo de crisis y los complicaciones crediticias, las vivienda en propiedad han caído a un ritmo no visto desde hace dos décadas”.

“Como resultado de este proceso, el país es hoy más desigual en términos de riqueza. El número de propietarios de vivienda ha caído mientras que el de arrendatarios ha crecido de forma sustancial”, explica Laurence Yun.

El ejemplo de Londres en Europa

Según publicó el periódico The Guardian recientemente, Londres se está convirtiendo en la ciudad de las desigualdades. El precio de la vivienda es la principal causa de este fenómeno. Londres es una ciudad de contradicciones, la más rica del país a la vez que es la más desigual, durante las últimas décadas han crecido tanto el número de familias pobres como el de ricas, mientras que la clase media va desapareciendo poco a poco, explica el rotativo.

Londres es una ciudad que se ha caracterizado por atraer a grandes fortunas, que habitualmente optan por comprar una vivienda en la ciudad y en la zona más céntrica posible. Muchas de esas viviendas están vacías, pues sus dueños sólo las utilizan cuando están haciendo negocios en el Reino Unido o por Europa. La fuerte demanda extranjera de vivienda ha ayudado a crear una espiral alcista del precio de los inmuebles que están afectando de lleno a las familias londinenses y a los jóvenes, que tienen que optar por el alquiler como una forma de vida.

El documental de la BBC ‘The Super-Rich’ señala que este ‘boom’ de la vivienda que está viviendo Londres está convirtiendo la capital en una ciudad de arrendadores y arrendatarios, en la que reina la desigualdad. Por un lado están los dueños de gran parte de los inmuebles de la ciudad y por otro la gran parte del pueblo que vive de alquiler, pagando sus rentas a estos ‘landlords’ (propietarios) que cada vez son más ricos. Este proceso es insostenible a largo plazo, le brecha entre ricos y pobres es cada vez mayor en la ciudad.

¿Existe solución?

El economista y presidente de estrategia de Citigroup, Peter R. Orszag, cree que la solución reside en imponer un impuesto sobre el valor del suelo o la vivienda. Es esta última la que está generando desigualdad en el mundo.

“En EEUU, excluyendo la tierra y la vivienda, el capital se ha mantenido constante dentro de la economía desde mediados de 1950… Lo que ha disparado durante las últimas décadas la tasa de retorno del capital ha sido el valor de la vivienda y la tierra”, explica Orszag.

“En el área metropolitana de Nueva York el precio medio del pie cuadrado (0,092 metros cuadrados) de tierra ha subido desde los 47 dólares de 1999 hasta los 366 dólares de 2006… Desde 1970 hasta el 2010 el capital inmobiliario como parte del total de la economía de EEUU ha aumentado su peso 40 puntos porcentuales”, algo que ha ocurrido en casi todos los países desarrollados excepto Alemania.

Es importante distinguir entre los diferentes tipos de rentas que pueden proceder del capital: “Un incremento del valor de la tierra o de la vivienda no aumenta necesariamente la capacidad para producir bienes y servicios, a diferencia de un aumento del valor de los ordenadores o la maquinaria de producción”.

Stiglitz también ve importante crear un impuesto sobre el valor de la tierra, para abordar directamente lo que está considerado como una fuente de creciente desigualdad: “Esta es una idea audaz, proponer un impuesto sobre el valor del suelo. Y es que a excepción de la tierra y la vivienda, las tasas de retorno del capital no han subido a pesar de la retórica de Piketty”.

“Por otro lado, con lo recaudado por este impuesto sobre el valor de la tierra se podrían reducir otros impuestos que afecten de forma directa a las rentas más bajas de la sociedad o gastarlo en programas de ayuda socia, o lograr alguna combinación de ambas medidas”, culmina Orszag.

(El Economista)

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